Todo está unido. Desde mi punto de vista, la actual crisis planetaria que estamos viviendo, es una consecuencia directa de la desconexión que tiene el ser humano consigo mismo. Es evidente que la desconexión con los animales, las plantas y la naturaleza en general ha hecho que no la respetemos ni protejamos, pues ya lo dice el refrán «ojos que no ven corazón que no siente» ( la inmensa mayoría de la población vive bastante apartada de entornos naturales que solo visitan esporádicamente) . Sin embargo lo que ya no es tan evidente es que para aprender a respetar lo que hay fuera (nuestro entorno) tenemos que aprender a respetar lo que tenemos dentro, es decir, lo que un@ piensa, siente y es. Para mi esta es la clave, pues no se puede respetar a nada ni a nadie si realmente no se aprende el respeto por un@ mism@, al igual que no puedo amar de verdad y con mayúsculas a nada ni a nadie si no he aprendido el auténtico amor sin restricciones ni condiciones a mi mism@

En el colegio se nos enseñan múltiples asignaturas pero ninguna de ellas se llama «autorrespeto» o «autoescucha», aunque esto es algo que realmente se nos debería enseñar desde que somos pequeños. Lo que ocurre en la práctica es lo contrario. Nos enseñan que si estamos aburridos (cosa muy frecuente en las clases) no tenemos que mostrar ese aburrimiento, ni hacer caso de eso que estamos pensando y sintiendo, lo mismo ocurre con las ganas de jugar y reir por ejemplo.

Con los años esta falta de autoescucha va volviéndose más compleja y sinuosa. No podemos expresar pensamientos o sentimientos porque, por ejemplo, pensamos que quizá puedan herir a la persona que los oye o que se van a interpretar de forma errónea, etc Está claro que hay unas normas sociales de convivencia que hay que respetar, tanto en la infancia como en la edad adulta, sin embargo creo que estas normas de convivencia se van desvirtuando con los años impidiendo ver con claridad quienes somos en realidad.

El autorrespeto comienza tomando consciencia de lo que realmente nos gusta y lo que no, lo que nos hace felices , nos atrae, nos impulsa, nos motiva y lo que no. Al darnos cuenta de lo que sentimos hacia determinadas situaciones, personas, trabajos, lugares, etc, tendremos determinados pensamientos respecto a estas cuestiones y por lo tanto actuaremos respetando nuestra visión del mundo y nuestros gustos o impulsos. Esto trae un claro aumento de la autoestima y una vida más feliz y plena.

Por desgracia esto no es lo más habitual, la falta de educación en este sentido como decía al principio, hace que en la práctica existan muchas persona que realmente no saben lo que quieren, ni tienen claro lo que sienten respecto a diferentes situaciones. Aquí la intervención de un coach puede ser de gran ayuda, pues la conversación y las preguntas poderosas del coaching pueden clarificar enormemente los pasos a seguir en el camino del autoconocimiento y por tanto del respeto a un@ mism@ en nuestras actuaciones. Cuando aprendemos a actuar respetando lo que sentimos y pensamos, estamos ya preparados para respetar a los demás y por supuesto al planeta.

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